DÉFICIT ENERGÉTICO, UN ASUNTO DE INTERÉS NACIONAL

Es de total conocimiento para una gran mayoría de chilenos que nuestro país se encuentra en una situación de vulnerabilidad energética. Lo anterior obedece a que básicamente no se ha respetado la institucionalidad vigente durante el tiempo y hemos dejado que los proyectos se judicialicen más allá de lo conveniente. Frente a ello, me parece que lo más responsable es fijar en el corto plazo un Acuerdo Nacional Sobre  Desarrollo Energético.

Sin ir más lejos, fue el propio Presidente Sebastián Piñera quien a principios de enero, en el marco de la cena anual de energía, señaló que “tenemos un grave déficit que se acumula hace 10 años. Las cifras que se invertían en transmisión hasta hace muy poco tiempo eran del orden de los 100 millones de dólares al año, eso se ha aumentado por 9 y hemos logrado revertir o empezar a recuperar el tiempo perdido aumentando en 9 veces y alcanzando una inversión de 900 millones de dólares en transmisión el año que acaba de terminar”

En este sentido, el acuerdo que el Gobierno firmó con los diputados integrantes de la Comisión de Minería de la Cámara, incorporando indicaciones al proyecto 20/20, elevando a un 15% y 20% el rango de ERNC al año 2025, estableciendo plazos definidos en las concesiones de transmisión e incluir la participación ciudadana en el proyecto de carretera eléctrica, entre otros aspectos, representa el primer paso para buscar grandes consensos.
En esa misma línea, me parece que determinar una zonificación para que los proyectos se emplacen en lugares determinados y que nadie discuta esa localización, es una medida fundamental de materializar, puesto que de esta forma las empresas tendrían la certeza jurídica de que les respetará la inversión y el esfuerzo que ellos han hecho.

La pérdida de competitividad debido a que la energía se transforma en el costo más importante de la producción, es una realidad que actualmente experimentan diversos mercados de nuestra economía. Sin ir más lejos, esta realidad es la que viven miles de agricultores. Para ellos, el costo más alto que tienen en la cadena de producción no es el abono, ni los fertilizantes o el regadío, sino que la energía que gastan en hacer productivos sus campos. Así la productividad y la competitividad en este rubro se han ido debilitando a pesar de los altos niveles de crecimiento. Escenario que me atrevo a predecir se replica en muchos otros rubros de nuestra pujante economía. En tal sentido, y como una forma de remediar este preocupante escenario, debo destacar el acuerdo suscrito entre el ministerio de Energía y el Ministerio de Agricultura,  orientado a promover el uso de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) en el sector silvoagropecuario, ya que permitirá a este importante sector de nuestra economía acceder a nuevas energías, impactando favorablemente a la competitividad del rubro.

Insisto, el déficit energético es un tema geopolíticamente muy delicado y como tal debe ser considerado como una problemática nacional. Debemos terminar con el mito de que el déficit energético es de incumbencia de unos pocos privilegiados. Así como en Chile hemos sido capaces de generar grandes acuerdos políticos en términos constitucionales, laborales y tributarios, entre otros, también debemos ser capaces de lograr un Acuerdo Nacional sobre Desarrollo Energético.

Para Tejemedios escribió:
FRANK SAUERBAUM
Diputado de la República (RN)